
Delantero
César Huerta
Anderlecht
- Edad
- 25 años
- Nacimiento
- 3 de diciembre de 2000
- Partidos
- 26
- Goles
- 3
Biografía
El “Chino” Huerta es un extremo encarador, veloz y valiente, que explotó en Pumas y se convirtió en el primer mexicano en jugar para el Anderlecht belga. Su regate en espacios cortos y su capacidad para romper líneas lo hacen un revulsivo ideal, capaz de decidir un partido en una sola arrancada.
Su juego se sostiene en una combinación poco común: la explosividad del primer control y la insistencia para volver a encarar aunque el primer intento no salga. Puede jugar por cualquier banda, se acomoda bien como falso extremo y suele buscar el uno contra uno incluso en los espacios más cerrados, algo que lo distingue de otros extremos mexicanos más asociativos.
Su salto a Europa estuvo a punto de ser aún mayor: en el verano de 2024 tuvo un traspaso al Liverpool prácticamente cerrado —“tenía la maleta hecha”, contó— que se cayó a última hora, un golpe que habría hundido a cualquiera. En lugar de hundirse, siguió rindiendo con la misma intensidad de siempre hasta ganarse por mérito propio su oportunidad en el viejo continente, esta vez con el Anderlecht.
Formado en Chivas y campeón juvenil con México, cargó durante años con el trajín de los préstamos, rodando de equipo en equipo antes de asentarse en Pumas, el club donde por fin encontró continuidad y confianza. Ese aprendizaje se le nota: encaja bien con la idea de que las puertas que se cierran también enseñan, y explica la paciencia con la que hoy encara cada oportunidad.
Fuera de la cancha se le describe como un futbolista discreto y trabajador, más de dejar que el gol hable por él que de buscar reflectores. Esa misma sobriedad lo ayudó a sobreponerse al golpe del fichaje frustrado sin dramatismos, y a seguir compitiendo por un lugar en una selección con enorme densidad de talento ofensivo.
En este Mundial que México coorganiza, con Javier Aguirre en el banco y Edson Álvarez como capitán, Huerta llega como una pieza de recambio de garantías: el Tri terminó primero en su grupo sin recibir goles y luego derrotó 2-0 a Ecuador en la vuelta a unos octavos que no pisaba desde 1986. Esta noche, ante Inglaterra en el Estadio Azteca, su velocidad y su capacidad para desequilibrar desde el banco pueden ser justo lo que necesite un partido cerrado.